Imagina emitir ondas positivas y dejar de recibir críticas y opiniones no solicitadas en tu maternidad (o trabajo en educación o con peques).
¿Cómo te haría sentir? Muchas madres piensan que agachar la cabeza y no responder es la única forma de actuar ante las críticas o las recomendaciones obsoletas.
Muchos maestros, profesores, educadores o pedagogos lo están pasando mal por no poner foco en su manera de actuar con el alumnado y tratar de corregir comportamientos a base de gritos, insultos o castigos.
De lo que no se han dado cuenta es de que son un ejemplo de comportamiento para su alumnado y que un trato respetuoso y adecuado transmite más conexión y esta es clave.
Los estilos parentales afectan el desarrollo psicológico y social de todas las personas en nuestra sociedad. Es en la familia donde se educa y moldea al bebé, niño y adolescente. Es por tanto, el primer modelo de interacción social en el que participa el futuro adulto.
Algunos de los estilos, sobre todo los que son poco equilibrados en el grado de control, afectividad, exigencia y comunicación entre los padres/madres e hijas/hijos puede tener implicaciones considerables en el proceso de desarrollo individual. Es por tanto, fundamental prestar atención a este tipo de interacciones, identificarlas y estudiarlas para poder aplicar de manera consciente el estilo maternal o de educación que sea pertinente, efectivo y eficaz para el peque.
La mayoría de madres, padres y educadores no son conscientes de su estilo parental, o incluso tienen una idea inexacta de cuál es su estilo, y trabajan de manera consciente de una manera y de manera inconsciente de otra. Esto crea incertidumbre y ambigüedad en la crianza y educación del menor.



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